lunes, 15 de julio de 2013
Festividad de San Buenaventura Obispo
viernes, 15 de julio de 2011
Festividad de San Buenaventura, Obispo
Festividad de San Buenaventura, Obispo
Solemnidad de San Buenaventura Obispo
Templo Histórico de San Francisco
Zona 1
Guatemala
15 de Julio de 2011
Este día en el Templo Histórico de San Francisco se celebró la festividad de San Buenaventura, Obispo; por lo cual la imagen fue expuesta en el altar mayor durante todo el día para su veneración.
Historia de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Nació alrededor del año 1218 en Bagnoregio, en la región toscana; Se llamaba Juan, pero dicen que cuando era muy pequeño enfermó gravemente y su madre lo presentó a San Francisco, el cual acercó al niñito de cuatro meses a su corazón y le dijo:"¡Buena Ventura!"que significa: "¡Buena Suerte. Buen Éxito!". Y el niño quedó curado. Y por eso cambió su nombre de Juan por el de Buenaventura. Y en verdad que tuvo buena suerte y buen éxito en toda su vida. Estudió filosofía y teología en París y, habiendo obtenido el grado de maestro, enseñó con gran provecho estas mismas asignaturas a sus compañeros de la Orden franciscana. Fue elegido ministro general de su Orden, cargo que ejerció con prudencia y sabiduría. Escribió la vida de San Francisco. No contento con transformar el estudio en una prolongación de la plegaria, consagraba gran parte de su tiempo a la oración propiamente dicha, convencido de que ésa era la clave de la vida espiritual. Cierta vez en que asistía a la Misa y meditaba sobre la Pasión del Señor, Nuestro Salvador, para premiar su humildad y su amor, hizo que un ángel tomara de las manos del sacerdote una parte de la hostia consagrada y la depositara en su boca. A partir de entonces, Buenaventura comulgó sin ningún escrúpulo y encontró en la santa Comunión una fuente de gozo y de gracias.
El 15 de julio de 1274 murió santamente asistido por el Papa en persona. Todos los obispos del Concilio asistieron a sus funerales y caso único en la historia, el Santo Padre ordenó que todos los sacerdotes del mundo celebraran una misa por el alma del difunto. Un elogio muy especial. El Papa Inocencio V predicó la homilía en el entierro de San Buenaventura y dijo de él: "Su amabilidad era tan grande que empezar a tratarlo era quedar ya amigos de él para siempre. Y su unción al predicar y escribir era tan admirable, que escucharlo o leer sus escritos, era ya empezar a sentir deseos de amar a Dios y conseguir la santidad".